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Phobeo: Temor del Señor

Writer: Asher IntraterAsher Intrater

Tikkun Global

Jerusalem, Israel


En hebreo, hay dos palabras que se usan para referirse al “temor”: Pajad – פחד – es el temor en general. Yir'ah – יראה – es más un temor reverencial asociado con la autoridad, el poder y la santidad.


En griego existe principalmente una palabra, Phobeo, de la cual se derivan las palabras que tienen que ver con “fobia”. Esta palabra se encuentra unas cien veces en el Nuevo Pacto, y seis veces en Lucas 12, el capítulo en el que Yeshúa define el temor del Señor.


Aunque en el griego de Lucas 12 sólo hay una palabra, hay tres significados diferentes, según el contexto. Dos son malos y uno es bueno.


Verso 4 (uno vece): Cobardía, temor, miedo al hombre, miedo al mal – malo


Versículo 5 (tres veces): Santo temor reverencial de Dios – bueno


Versículos 7, 32: inseguridad, preocupación, miedo de que Dios te rechace – malo.

Lucas 12:4 – No temáis a los que matan el cuerpo, pero después nada más pueden hacer.

Como creyentes en Yeshúa y el Dios de Israel, debemos ser valientes y no tener miedo. La cobardía no es parte de nuestro carácter, porque no es parte del carácter de Dios. No tememos al mal, ni a las personas malvadas, ni al diablo, ni a ninguna maldad. No tenemos “temor al hombre”.


Por otra parte, tememos a Dios.

Lucas 12:5 – Os enseñaré a quién debéis temer: temed a aquel que tiene poder para matar y después echar al infierno. Sí, os digo: a éste temed.

Dios es santo y todopoderoso. Él castiga el mal. El temor del Señor es eterno. La reverencia pura por su santidad, su poder y su odio al mal son hermosos. Cuando hay grandes milagros, debe haber un temor a Dios que los acompañe. Él, que es poderoso para curar enfermedades, también es poderoso para castigar el pecado. El pecado y la enfermedad son ambos malos. El poder santo de Dios destruye el mal.


Si hemos de regocijarnos por su poder para sanar a los enfermos, también deberíamos tener un temor sobrecogedor por su poder para castigar el pecado. Su poder para destruir el mal es sobrecogedor. “Reverencia” es una buena manera de definir el temor del Señor. Él es sobrecogedor; tenemos reverencia.

Lucas 12:7, 32 – No tengáis miedo; vosotros sois más valiosos que muchos gorriones… No temáis, manada pequeña, porque es la voluntad de vuestro Padre daros el reino.

No tenemos miedo de Dios como si fuera malo. Dios es bueno. Nos ama. Somos pr

eciosos a sus ojos. Quiere darnos todo lo bueno. No sufrimos inseguridad, ni falta de confianza, ni miedo al rechazo, ni autocondena.


Dios nos ama tanto a todos que cualquier forma de duda o preocupación desaparece de nosotros. Somos totalmente aceptados en su amor. Encontremos este hermoso equilibrio: no tenemos ni cobardía ni inseguridad, pero sí tenemos el santo, maravilloso y hermoso temor del Señor.

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